Raúl González

“Lagunita” fue su maestro  Supo compartir el fútbol y la universidad Jugó en años 67 y 68 en Audax Italiano.

Comenzó a jugar en las series infantiles en el Club Lindenau, y a los 12 años, se va a Malloco Atlético, en la época en que estas series eran guiadas por Abelardo Laguna, conocido en el club y en el pueblo como “Lagunita”. 

“Nos iba a sacar de la cama para ir jugar”, recuerda Raúl, aludiendo a la dedicación que “Lagunita” tenía como formador de jóvenes futbolistas, pues no se conformaba con el entrenamiento deportivo, sino iba más allá y se preocupaba de la vida personal de cada uno de sus pupilos.

Pero la carrera de Raúl González recién comenzaba, pues sucesivamente vinieron otros clubes como Magallanes, Audax Italiano, Unión Española y Palestino.

“El sueño que uno tiene, cuando vive en un pueblo, es ser jugador amateur y cuando ese sueño se llega a cumplir, vienen otras aspiraciones, como es el hecho de llegar a un equipo profesional. Entonces, aparecen aspiraciones hacia nuevos desafíos. El principio, en todo caso, es ser un gran deportista pero sin dejar la educación porque después hay que dejar de jugar y dedicarse a vivir su propia vida”.

Dejó de jugar el 68, tiempo en el que se recibe constructor civil en la Universidad de Chile. Se viene a Malloco y junto con ejercer profesión jugó hasta senior en Afaviec, que luego se transformó en Asocenco. Participa, en la misma época, en Bata, con los mejores jugadores de hasta los 40 años. Así lo encuentra 1985. 

“El fútbol, dice él, mirando su propia experiencia, es de gran importancia para el desarrollo integral de la persona, da otra visión de la vida; el joven, por ejemplo, adquiere una disciplina tal que no hay nada como el fútbol y lo saca de otras temáticas”.

En ese convencimiento, tuvo una escuela de fútbol para las series cadetes.
“Logramos formar muchos niños, como por ejemplo a Ronald Fuentes”, recuerda con cariño y respeto por este otro joven malloquino que llegó a un nivel mundial. Luego, viene una etapa como entrenador, por un par de temporadas, de los equipos representativos de la Asociación Peñaflor.

Como todos los jugadores que comenzaron en Malloco Atlético conserva intacto su afecto por el club y su vida también sigue transcurriendo en el pueblo, junto a su familia.